Kukuli Velarde (2009)

Análisis iconológico por Claudia Valenzuela Suárez

Kukuli Velarde Kukuli Velarde2

Kukuli Velarde

Care Huaco ta Cariñosa. Fishy fishy. Do not trust, te va a dar de macanazos. Fase III Nazca, Perú ad. 500 de la serie Plunder Me Baby2009, arcilla rakú roja, con aplicaciones varias, 67, 5 x 30 x 42 cm, Nerman Museum of Contemporary Art.

 

La escultura de bulto sentada mide 67 cm de alto, es de arcilla cocida también llamada cerámica que se sostiene sobre un pedestal de metal, y este a su vez se soporta en una base de madera. La cerámica tiene forma antropomorfa desproporcionada, presenta un ligero escorzo, en él se distingue un cuerpo, un brazo hacia adelante con la mano extendida a la altura de su mentón, el brazo de atrás sostiene una especie de herramienta modelada del mismo material, que pareciera quiere ocultar, en la parte de la espalda se distinguen dos travesaños que se unen a través de un puente; la cabeza es bastante grande, sobre esta descansa una especie de telar a manera de moño de forma fálica; el rostro es expresivo, con unos ojos penetrantemente realista que lanzan la mirada hacia el cielo, en estado de éxtasis, los labios pronuncian un gesto provocador y unas piernas a manera de coleta de pez descienden dibujando una sinuosa curva como cuando se entrecruzan las piernas. Se observa una superficie lisa, sobre ella vemos pintados unas formas geométricas a manera de elementos decorativos. Los primeros iconos pintados en síntesis dentro de un sistema modular de tres cenefas de forma y contra forma conformados por peses se observan hacia los laterales de la coleta; a la altura del cuello se observa una cuadricula escalonada pintada a un solo color y delineada. Una forma geométrica a manera de mascaipacha cubre de un pómulo a otro el rosto, pintado a un solo color y delineado. El tocado presenta unas formas escalonadas modulares también pintados y delineados. El cromatismo es de colores tierras, el color predominante es el anaranjado ocre. Una mirada en conjunto al estilo de la obra nos hace sentir estar frente a una vasija huaco retrato prehispánico de estilo ceremonial, pero a diferencia de los huacos pre-hispánicos, solemnes y mayestáticos, en su mayoría siempre representando a una figura masculina, “Care Huaco Cariñosa” es una pieza diferente, una sirena que parece estar viva, desafiante y seductora, armando un dialogo ininterrumpido con el que la observa, que nos invita a pensar si realmente es un objeto contemporáneo o de hace más de dos mil años extraído de alguna colección de algún museo de antropología o “saqueado” de alguna Huaca Limeña. Estamos frente a un huaco vasija, una criatura en forma de sirena que nos lanza un beso y que a su vez esconde una macana, que en cualquier momento nos lo puede lanzar encima. Esta criatura no pertenece a la cultura antigua
El título sugerente también es parte de la obra, cada título es un nombre peyorativo, insultos arrojados en las calles o en la televisión contra personas indígenas. Nombres y etiquetas que hacen temblar (2). Efectivamente el nombre contiene un discurso trasgresor y transcultural en relación directa con la obra y la experiencia de la artista, marcado por el uso de palabras en inglés, en español y otras que remontan al mismo quechua. Ningún elemento es gratuito, todos nos evocan a momentos trascendentales que marcan a Kukuli Velarde y a quien se identifica con ella. El primer acercamiento es pensar en la mujer de nuestra cultura peruana ancestral, “Huaco”(a) es una mujer guerrera; Mama Huaco, reina y segunda esposa de Manco Capac, fue una gran hechicera quien hablaba con los demonios. Lucia hermosos mantos rosados y realizaba milagros porque se entregaba a los demonios, fuera de la mirada de los hombres (3). El estatus femenino desempeñaba un rol de poder y dominación en la cosmovisión prehispánica, el poder no era un privilegio del varón en el mundo andino: en numerosas regiones existían señoríos gobernados por mujeres curacas, ellas no solamente ejercían el poder sino que podían desechar a sus maridos y casarse con otro. Durante el virreinato el panorama cambio, el mando efectivo lo ejercía el marido (4).”Huaco”, como segunda acepción, es una palabra peyorativa que usa el citadino limeño para referirse a un migrante alto andino. La macana(b) es un instrumento de guerra que desarrollaron los incas del Tahuantinsuyo. Esta arma consiste en un asta de madera y en la punta una piedra tallada a manera de estrella para que el efecto del golpe sea desgarrador. Esta herramienta se utilizará hasta la llegada y conquista de los españoles en el siglo 16. La sirena es un elemento iconográfico relacionado con lo pecaminoso. Las sirenas arrastran a los hombres a las bajas pasiones, es un concepto netamente occidental que la colonización penetrará en la cosmovisión del Perú hasta nuestros días. La conquista hispana causó un profundo y violento trauma en la población indígena, trauma que repercutió en el trastorno de las estructuras andinas.ni moderna. Esta figura se niega a portarse bonito. (1)

Las consecuencias a nivel de las clases sociales elevadas fue su casi total exterminio, sufriendo las mujeres de la élite el de tornarse mancebas de los españoles (5).

Esta criatura, “Care Huaco ta Cariñosa. Fishy fishy. Do not trust, te va a dar de macanazos. Fase III Nazca, Perú ad. 500” es el resumen de toda esa historia de profanación, subyugación y opresión, solo que, esta vez, su estrategia es otra, su actitud lúdica sensual y sexual es provocadora, mágica e hipnótica, que por un lado te adula y embriaga y por el otro te ataca hasta quitarte las entrañas, esta dualidad de la mujer, este arquetipo de la mujer dulce y la mujer guerrera responde al arquetipo de dualidad femenina, el universo eclipsado de la mujer andina(6), Quizá eran famosos trofeos cuando fueron adquiridos inicialmente pero ahora son solo cifras de adquisiciones en un enorme libro contable. Es un cementerio en donde el arte saqueado llega a desvanecerse lentamente y desfallecer. (7)

El rostro de “Care Huaco Cariñosa” es el de la misma Kukuli, y están presente en toda la serie Plunder me baby, un momento diferente o un estilo en la historia del arte precolombino y era exhibido en sencillos estantes de metal, típicos de almacén, llenos de antiguas etiquetas que describían, tipo museo, el título del trabajo y el periodo. Esta profanación cultural se le otorga un contexto académico ordenado, silencioso y solemne como un ambiente de biblioteca. La fusión personal de Velarde en estos trabajos es compleja. Sus políticas son claras y progresista, pero su cuerpo está comprometido. Por sus venas corre la sangre del opresor colonial y del indígena oprimido. Su ADN es cómplice en los actos de destrucción social, eliminación de herencia cultural que ella crítica y lamenta, un vínculo de sangre con lo bueno y malo que describe. La mancha de culpa está en todos lados, se pega al espectador con el estilo de Hamlet (“¡Fuera maldita mancha!”) y ni siquiera restregar la mente proporciona alivio. Finalmente el regalo predominante de kukuli es una alquimia mágica que nos lleva por espacios, lugares y momentos que no son los nuestro, pero que hoy resuenan tan alto como lo hicieron hace 500 años cuando la cultura sudamericana fue invadida por los ejércitos españoles, las enfermedades occidentales y la codicia europea.(8)

Kukuli Velarde deja el Perú a finales de los años ochentas, porque, en palabras de la misma artista “Creemos que lo que dejamos va a quedar siempre igual, es la única manera en que el partir es posible. Pero no es cierto, uno es muy joven para darse cuenta de sus actos”. Esta decisión de autoexilio la expone a los procesos psíquicos y emocionales que la invitan a re-considerar sus raíces, su cultura, de donde viene, hacia donde va y a quien pertenece. Integrarse y romper la sacralización con que algunos viven el exilio es sentido también como la perdida de una identidad que los definía. Se sienten entonces inseguros, ansiosos, descolocados: les cuesta, aún más que a otros inmigrantes, encontrar un sitio en la nueva sociedad, ya que no pueden reproducir en las nuevas condiciones lo que constituía el eje de sus vidas (9). Esa experiencia será el punto de inflexión en su proceso de creación y el discurso potencial de Kukuli, desde el uso de la materia, la arcilla, que ella reconoce recién cuando en 1991 se desencanta de la pintura en la universidad, toma un curso de cerámica y encuentra una conexión hasta entonces desconocida(10), un material noble, sencillo que traerá a colación el re-aprender y re-conectarse con su herencia cultural pues según Winnicott la continuidad de la existencia está asegurada por la herencia cultural, la aparición de una crisis, con su significado de ruptura, parece demostrar que la herencia cultural no basta por sí sola para asegurar dicha continuidad(11). Kukuli desarrolla un hilo conductor cíclico vigente entre lo que sucedió hace 500 años y lo que está pasando en la actualidad o hace 10 años. Ese espacio potencial que construye Kukuli con su plunder me baby está inspirado por un legado de fracturas y heridas socio culturales, unas grandes cadenas que arrastramos hasta hoy. inspirada por la historia, el folklore y la iconografía prehispánica, religiosa, la colonización y los roles de género de Latinoamérica, siempre con su agudo humor negro, devolviendo un lenguaje agudo, mordaz y efectivo, abordando temas de género e identidad, pero, sobre todo, hablándonos de ella misma, buscando nuestra mirada a través de su mirada exigente. La suya es también la mirada y el testimonio de un Perú q desborda y exige ser visto y escuchado con atención: una voz que pide y reclama inclusión y comprensión en una sociedad que no ha podido reconocerse en su totalidad. Kukuli nos extiende así una invitación: imposible evitar la mirada que exige e interpela nuestros sentidos (12).

Obviamente la pertenencia étnica, la ubicación socioeconómica y las creencias religiosas determinaran y marcaran muchos componentes de la identidad (o estatus): son parte de la cultura que se adquiere entretejida con la historia familiar. Las opciones personales que posteriormente se eligen contribuyen a la consolidación de la identidad. Aunque la identidad está estructurada por todos estos elementos, el proceso de formación psíquica donde se elabora la diferencia sexual de manera inconsciente, es de un orden distinto: es fundante (13). La relación con el objeto es para Kukuli el punto de inicio para expresar y recuperar su presencia visible y exacerbada como mujer, ella es todas las mujeres de Latinoamérica, que están en su territorio o fuera de él y que alguna vez fueron “saqueadas” como aquellos huacos prehispánicos, como aquellas mujeres Coyas, como las costumbres y la sabiduría prehispánica, que los arrancaron de su lugar de origen, que les impusieron un credo con que no comulgaban. Ella responde con burla, con desafío y provocación.

Kukuli Velarde es una artista de una factura ambiciosa, con un numero cuantioso de exposiciones por los estados unidos, desde los años noventa hasta la última exposición que realizó en lima con su “PATRIMONIO”, donde se encontraba la serie Plunder me baby y otras exquisiteces más; nos revela que estamos ante una mujer trascendental dentro del medio artístico, dueña de un discurso artístico sin límites, siempre vigente, en constante metamorfosis, movida por una visión introspectiva de sus más profundos sentimientos y su crítica aguda a las esferas de poder, a los sistemas represores y al contexto social en el que nos encontramos, un capitalismo disfrazado que nos mantienen doblegados, como hace más de 500 años lo hicieron los españoles con los incas, es una realidad dentro de la ficción donde siempre queda abierta la mirada de aquella mujer que no se conforma con lo que mira ni con lo que escucha, esa es la actitud de “Huaco Cariñosa”, y si te descuidas, te puede dar de macanazos.

 

1.      Coperland, Collete. En “Patrimonio, Kukuli Velarde”. Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú. Lima. Mayo 2013.2.      Coperland, Collete. En “Patrimonio, Kukuli Velarde”. Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú. Lima. Mayo 2013.3.      Poma de Ayala, Huaman. Nueva Coronica y Buen Gobierno.1618. México 2013 Pag.994.      Rostworowski, María. “La Mujer en la época prehispánica”. IEP Ediciones. Lima, Perú.1986. Pág. 125.      Ibid.1986. Pág. 126.      Ibíd. 1986 Pág. 6

7.      Garth Clark. En “Patrimonio, Kukuli Velarde”. Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú. Lima. Mayo 2013.

8.      Ibíd.

9.      Grinberg, León. “Psicoanálisis de La Migración Y El Exilio”. Buenos Aires, 1982.

10.    “Patrimonio, Kukuli Velarde”. Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú. Lima. Mayo 2013.

11.    Grinberg, León. “Psicoanálisis de La Migración Y El Exilio”. Buenos Aires, 1982.

12.    Runcie Tanaka. En “Patrimonio, Kukuli Velarde”. Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú. Lima. Mayo 2013

13.    Marta Lamas, “Cuerpo: diferencia sexual y género”, en Debate Feminista, n. 10, México, septiembre de 1994. pag. 63.

 

Bibliografía

BARRIG. Maruja. “Identidad, diferencia y protagonismo de las mujeres, fronteras”. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 2007.

FRIEDMAN, Barry; INSTITUTO CULTURAL PERUANO NORTEAMERICANO, Patrimonio Kukuli Velarde. Lima: Biblioteca Nacional del Perú, 2013.

GRINBERG, León. Psicoanálisis de la migración y el exilio. Buenos Aires, 1982.

LAMAS, Marta, “Cuerpo: diferencia sexual y género”, Debate Feminista, México, nº10, 1994.

POMA DE AYALA, Huaman. Nueva Corónica y Buen Gobierno. México, 1618.

ROSTWOROWSKI, María. La Mujer en la época prehispánica.  Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 1986.

 

Anexos

Poma

Mama Huaco. Ilustración de Huamán Poma de Ayala del libro “Nueva Crónica y Buen Gobierno”. México, 1618.

macana

Imagen de la macana en el museo de Ancash.

 

 

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